¿Qué es la
Endodoncia?
La palabra endodoncia viene del griego, "endo" (dentro) "odonto"
(diente). Dentro de los dientes se encuentra la
pulpa dental, que está compuesta de nervios, vasos sanguíneos, células
especializadas...Su función principal es la de formar
y nutrir el diente y, en segunda instancia, percibir estímulos externos.
La
Endodoncia, como especialidad odontológica, está dedicada a la
prevención, diagnóstico y tratamiento de las enfermedades de la
pulpa dental y de los tejidos circundantes afectados por la misma.
¿Por qué enferma la pulpa dental?
Las causas más frecuentes de enfermedad de la pulpa dental son:
La
caries dental muy profunda.
Procedimientos odontológicos
reiterados en un
mismo diente.
Los
traumatismos (accidentes).
Por otra parte, las condiciones en las que un diente puede necesitar
un tratamiento endodóntico por primera vez pueden dividirse en dos
grandes grupos :
Cuando
se presenta una inflamación irreversible del tejido pulpar
(pulpitis).
Cuando
hay una necrosis (muerte) del tejido pulpar.
Como consecuencia de la acción de diferentes irritantes la pulpa
dental enferma (se inflama) aún cuando se mantiene vital (viva) en el
interior del diente. En ocasiones el daño es tan extenso
(frecuentemente manifestado como una gran sensibilidad a los cambios
térmicos o un dolor espontáneo del diente) que la condición pulpar
no se espera que mejore. Esta situación de enfermedad pulpar
irreversible requiere la remoción de la pulpa dental.
Si esta situación no es diagnosticada y atendida a tiempo (bien
pudiera ser por la ausencia de síntomas de dolor), el tejido pulpar
eventualmente se necrosa (muere). En este caso el diente no responde
a estímulos térmicos. El contenido necrótico del diente (pulpa
dental en descomposición, bacterias, etc.) alcanza a salir del mismo
y afecta a los tejidos de soporte del diente (hueso y fibras) en el
extremo de las raíces. A este nivel los síntomas más frecuentes son
de molestia en el diente cuando se somete a presión (masticación,
por ejemplo) y en casos agudos pudiera haber una inflamación
importante cercana al diente. Al avanzar el daño este se hace
evidente en una radiografía como una sombra en el extremo de las
raíces del diente. Esta situación, de no ser atendida, continuará su
desarrollo hasta eventualmente comprometer todo el hueso alrededor
del diente y provocar la pérdida del mismo.
¿Qué es un tratamiento endodóntico?
La primera opción de tratamiento para estas situaciones de
inflamación o de necrosis de la pulpa dental es básicamente la
misma, el conocido tratamiento de conductos radiculares. Esta
terapia consiste en la remoción total del tejido pulpar y/o del
contenido de los conductos radiculares (en caso de necrosis o
infección), la desinfección de ese espacio y el relleno con un
material inerte. Esto es con el propósito de crear un ambiente en el
interior del diente que permita que la enfermedad cure, cicatricen
los tejidos de soporte del diente y éste se pueda mantener ausente
de síntomas y en función.
¿Es doloroso un tratamiento de conductos?
No debe serlo. En el momento de ser ejecutado el tratamiento debe
colocarse una anestesia que impida que el paciente sienta dolor.
¿Y después del tratamiento?
Al completar el procedimiento se espera una molestia leve. En
algunos casos, luego de ejecutado el procedimiento, el dolor es un
poco más intenso, y en otros casos no hay ningún tipo de dolor; pero
en promedio una molestia leve, que cede con el uso de prácticamente
cualquier analgésico, por un período de aproximadamente 4 días es
completamente normal.
¿Existen otros tipos de tratamientos endodónticos?
Si. Usted puede haber escuchado algo en relación a los
retratamientos de conductos o a la cirugía periapical. Ambos
procedimientos se ejecutan generalmente en dientes que ya han
recibido un tratamiento de conductos. El diente puede no haber
respondido favorablemente al tratamiento de conductos o puede haber
desarrollado una lesión en el extremo de la raíz (o raíces).
Una vez ejecutado un tratamiento de conductos, la respuesta se mide
en términos de cicatrización alrededor del diente tratado. Aún
cuando los índices de éxito reportados para este tipo de terapia son
muy altos (alrededor del 92%, cuando se logran adecuadamente los
objetivos del tratamiento) no hay garantía de éxito para este
procedimiento porque depende, entre otras cosas, de la respuesta
biológica de cicatrización del paciente. De hecho, algunos dientes
que han recibido tratamientos de conductos muchos años antes y que
se consideran exitosos pueden desarrollar algún día un problema
nuevo relacionado con la endodoncia. Esta situación de equilibrio
depende, entre otras cosas, de la interacción de diferentes
variables, por lo que la alteración de cualquiera de ellas puede
desencadenar una patología endodóntica (caries o enfermedades del
tejido de soporte, entre otras). Inclusive, un factor que
históricamente no ha sido muy tomado en cuenta para estimar el éxito
del tratamiento de conductos y que actualmente se sabe juega un rol
determinante en este sentido es la calidad de la restauración con la
que cuenta el diente.
Muchos factores pueden determinar el desarrollo, la recurrencia o la
imposibilidad de cicatrización de una patología asociada a un diente
que cuenta con un tratamiento de conductos. Si la condición del
tratamiento de conductos presente no es favorable, de nuevo debe
decidirse si se desea mantener el diente y evitar la extracción. Una
vez decidido que desea mantenerse el diente, las opciones de
tratamiento endodóntico son el retratamiento de conductos y la
cirugía periapical.
Retratamiento de conductos
El retratamiento de conductos debe ser siempre la primera opción
terapéutica para salvar un diente donde ha fracasado un tratamiento
de conductos previo. El retratamiento consiste en la remoción del
relleno presente en los conductos, la nueva limpieza y conformación
de los conductos, así como la identificación y corrección de la
causa del fracaso del tratamiento previo (de ser posible). Los
conductos vuelven a ser rellenados y sellados.
En un número muy importante de casos puede corregirse por esta vía
la causa que provoca el fracaso previo (conductos sin tratar o
tratados de forma incompleta, entre otros) y de esta forma se evita
la cirugía. Pero, por otra parte, es posible que aún rehaciendo el
tratamiento de conductos previo la lesión no cure y se requiera de
todas formas el abordaje quirúrgico. Aún en esta circunstancia es
preferible llegar a una cirugía con el mejor tratamiento de
conductos posible, pues se tienen mejores posibilidades de éxito en
el acto quirúrgico.
Cirugía periapical
La cirugía periapical es el tratamiento indicado cuando existe
una lesión en el extremo de las raíces que no ha sido corregida con
una retratamiento de conductos adecuado o donde existe una condición
en el diente que no hace factible la realización de un retratamiento
de conductos (casos donde exista una obstrucción de los conductos
que impida el acceso y tratamiento de la totalidad de los mismos).
En vez de abordarse el problema a través del diente, la cirugía
periapical accesa la lesión directamente en el extremo de las
raíces, a través de la encía y el hueso. Durante la cirugía se
identifica el extremo de la raíz y se elimina una pequeña porción de
la misma (aproximadamente 3 mm.) junto con la lesión. Este
procedimiento se denomina apicectomía. Luego, generalmente se
prepara una pequeña cavidad en el extremo de la raíz remanente y se
rellena con un material, con el propósito de sellar los conductos a
este nivel y prevenir la filtración de elementos contaminantes desde
el interior del diente hacia los tejidos de soporte.
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